La accesibilidad en la comunicación implica mucho más que incorporar herramientas técnicas: supone revisar prácticas, cuestionar formas naturalizadas de producir información y pensar en las personas que quedan por fuera cuando los contenidos no son accesibles.
En este marco, el curso “Documentos Digitales Accesibles”, dictado por el NICA del 6 al 27 de abril de 2026 en el marco de la Escuela de Gobierno de la Udelar, propuso el acercamiento a herramientas concretas para la creación y adecuación de materiales digitales desde una perspectiva de derechos humanos.
Para profundizar sobre la experiencia de este curso, pedimos a participantes de distintos ámbitos universitarios que compartieran sus reflexiones sobre el impacto que este tipo de formación puede generar en sus espacios de trabajo.
Repensar el acceso a la información
Natalia Lima Paysal, licenciada en Archivología y asistente técnica en el Repositorio Luisa Cuesta, destacó especialmente el enfoque del curso vinculado a la experiencia cotidiana de las personas usuarias:
“Muchas veces estas realidades son lejanas para quienes no convivimos con una discapacidad, y el foco siempre estuvo en brindar accesibilidad para que la experiencia sea lo más homogénea posible para todos”.
Desde su trabajo en el repositorio (espacio dedicado al acceso a documentación vinculada a violaciones a los derechos humanos durante el período comprendido entre 1968 y 1985), la accesibilidad aparece como una dimensión fundamental para garantizar el acceso real a la información.
En ese sentido, Natalia reflexionó sobre la la postura del profesional de la información y la necesidad de revisar prácticas que muchas veces pasan desapercibidas:
“Pensar sobre la creación de documentos digitales accesibles me permitió reflexionar desde la empatía y desde la humildad, donde atender elementos de edición o formato resulta esencial al punto de permitir o negar el acceso a algunos sectores de la población”.
Entre los principales aprendizajes, destacó el trabajo sobre lectores de pantalla y la importancia de adecuar formatos y estructuras de texto para facilitar la navegación y comprensión de los documentos digitales. A partir del curso, comentó, comenzarán a incorporar cambios concretos en los materiales publicados por el servicio.
También subrayó que la accesibilidad no depende únicamente de grandes transformaciones, sino de pequeñas decisiones cotidianas:
“Hay que animarse a ser curiosos e informarse, algunas de las temáticas trabajadas en el curso solo implican cambios en la forma de ver a nuestros usuarios, en cuestionarnos accionares establecidos que desde la omisión, silencian y limitan. La accesibilidad se logra a través de la normalización de pequeñas prácticas inclusivas, con cosas tan simples como atender al color de letras que seleccionamos para realizar acciones de difusión, o el uso de un lenguaje claro y simple”.
Accesibilidad como práctica transversal
Por su parte, Verónica Piñeyrúa, actual coordinadora de la Red Temática de Discapacidad, encontró en el curso una oportunidad para profundizar en una dimensión que hasta el momento había explorado menos: la comunicación accesible.
“En esto de que la accesibilidad es un todo y abarca un sinfín de dimensiones, me pareció importante conocer más este aspecto y así poner en práctica nuevas herramientas”.
Verónica destacó especialmente el carácter dinámico del curso y la combinación entre contenidos teóricos y prácticos. Además, señaló como uno de los aspectos más significativos la participación de un docente ciego dentro del equipo:
“Eso hace que el curso sea vivido de una manera totalmente diferente, dejando en evidencia los beneficios de la accesibilidad y lo poco acostumbrados que estamos a ella».
Desde su perspectiva, uno de los principales desafíos actuales sigue siendo generar conciencia dentro de las instituciones sobre la necesidad de producir documentos accesibles:
“Hoy no estamos garantizando el ejercicio de derechos de muchas personas que no pueden acceder a la información porque hacemos documentos que no son accesibles”.
Asimismo, remarcó la importancia de que este tipo de formaciones continúen expandiéndose dentro de la universidad y puedan transformarse en prácticas institucionales sostenidas.
Construir accesibilidad desde lo cotidiano
Las experiencias compartidas muestran como la accesibilidad digital no constituye un agregado opcional, sino una dimensión esencial para garantizar el acceso a la información y el ejercicio de derechos.
La incorporación de herramientas concretas, el trabajo desde el lenguaje claro y la reflexión crítica sobre las propias prácticas permiten avanzar hacia entornos más inclusivos, donde producir documentos digitales accesibles sea parte natural de los procesos de comunicación institucional.
Compartimos con ustedes algunas fotos del encuentro presencial de cierre.









